Te preocupa constantemente la comida, el peso o tu imagen corporal.
Pasas por fases de mucho control con la comida seguidas de otras donde sientes que pierdes ese control.
Has dejado de hacer planes o evitas situaciones sociales por cómo te sientes contigo o con tu cuerpo.
Sientes inseguridad en tus relaciones o te cuesta mantenerlas.
La ansiedad, la tristeza o una voz interna muy crítica te acompañan con frecuencia.
Tus emociones te resultan a veces muy intensas y difíciles de manejar, llevándote a reaccionar de formas que luego te generan malestar.
Estas situaciones no aparecen de forma aislada: suelen estar conectadas entre sí y, a veces, se retroalimentan sin que nos demos cuenta. Cada persona lo vive a su manera, por eso la terapia que ofrecemos en Sincro Psicología parte de una condición fundamental:
ESCUCHARTE DE VERDAD
A veces ponerle nombre a lo que sientes ayuda, pero los diagnósticos no siempre alcanzan a describir todo lo que estás viviendo. Tus emociones pueden ser complejas y no encajar del todo en una etiqueta clínica, y eso no hace que tu malestar sea menos válido.
Quizás notas que tu relación con la comida va del control al descontrol, o que la ansiedad aparece de formas muy distintas: preocupaciones intensas, evitación, miedo. Puede que lleves tiempo intentando entenderlo sin encontrar una explicación que lo abarque todo.
Muchas personas llegan a consulta con la sensación de que “lo suyo no encaja” o es “demasiado confuso”. En Sincro Psicología no nos centramos en etiquetas, sino en escucharte y comprender lo que estás viviendo.
Exploramos distintas áreas:
Todo esto nos permite construir contigo una comprensión más clara y ajustada de lo que estás viviendo. Y desde ahí, plantear un proceso terapéutico que tenga sentido para ti.
La relación con la comida es como un espejo de nuestro mundo emocional. En sesión, observamos cómo los patrones alimentarios se entrelazan con la forma en que sentimos y vivimos. Muchas personas desarrollan estrategias disfuncionales para crear una ilusión de control en medio del caos emocional, o como un lenguaje silencioso para expresar lo que da miedo decir.
Nuestro trabajo consiste en descifrar ese código, ayudándote a encontrar formas más funcionales y cuidadoras de validar las necesidades emocionales que canalizas a través de la comida.
Los trastornos de la conducta alimentaria no aparecen de la nada, ni son solo una cuestión de comida o imagen corporal. Son respuestas complejas a malestares más profundos, y muchas veces se sostienen en contextos que los refuerzan o invisibilizan.
En terapia no nos centramos solo en la conducta, sino en entender qué función cumple en tu vida y qué factores han contribuido a que aparezca y se mantenga. A veces, el entorno familiar, las exigencias sociales, los mensajes sobre el cuerpo o ciertas experiencias emocionales crean un terreno fértil para el desarrollo de un TCA.
Mirar más allá del síntoma nos permite comprender el contexto en el que este tiene sentido.
Los Trastornos de la Personalidad implican formas muy arraigadas de pensar, sentir y relacionarse que, aunque se desarrollaron como intentos de adaptarse, a veces terminan generando sufrimiento. Es como mirar el mundo —y a una misma— a través de una lente que distorsiona, haciendo más difíciles las relaciones y la vida cotidiana.
En terapia, no buscamos cambiar quién eres, sino ayudarte a flexibilizar esos patrones para que puedas relacionarte contigo y con los demás de una manera más libre.
A través de un trabajo paciente, ayudamos a desarrollar lo que podríamos llamar un «yo observador» (esa parte de ti que puede reconocer «esto es una emoción» en lugar de convertirse en la emoción misma). Trabajamos con técnicas que te permiten hacer una pausa entre el estímulo y la reacción, construyendo gradualmente una narrativa personal más coherente.
El objetivo es que puedas mantener un sentido de continuidad en tu identidad, incluso cuando las emociones sean intensas, y que las relaciones se conviertan en fuentes de conexión en lugar de ser una confirmación de tus peores temores.
Dar el paso no significa tener todas las respuestas, sino permitirte empezar a buscarlas acompañada. A veces, lo más valiente es simplemente decidir pedir ayuda.
Sabemos que la relación con la comida y el cuerpo puede volverse compleja, incluso dolorosa. Por esa razón, este es uno de los ejes centrales de nuestro trabajo. Te acompañamos con cuidado para ayudarte a entender por qué la comida se ha convertido en una fuente de ansiedad, culpa o necesidad de control.
Juntas exploraremos qué función tienen ciertos patrones, como la restricción o los atracones, y cómo se conecta todo esto con la forma en que te ves y te sientes.
El objetivo es ofrecerte un espacio donde puedas reconectar con tus emociones y con lo que necesitas, para construir una relación más libre, amable y consciente con tu cuerpo y la comida.
Esta hora es para que hables de lo que necesites, incluso si parece caótico o contradictorio. No solo nos interesa definir el problema, también identificamos tus recursos personales, esa parte de ti que, pese a todo sigue buscando ayuda.
Te explicamos siempre por qué utilizamos ciertas técnicas o enfoques. Pero no es algo cerrado, lo revisamos contigo. Tú eres la experta en tu vida, nosotras te acompañamos. Lo importante es que el proceso tenga coherencia contigo y con lo que necesitas.
Sabemos que la terapia no va solo de técnicas, sino de vínculo. Por eso, lo más importante para nosotras es que te sientas en un espacio seguro, donde puedas ser tú, sin miedo al juicio.
Estamos aquí para escucharte, para sostener lo difícil y también para celebrar tus avances. La relación terapéutica es una parte fundamental del proceso, es desde ese vínculo de confianza donde muchas cosas empiezan a transformarse.
Trabajamos para crear un entorno seguro donde cada miembro pueda expresar sus necesidades mientras desarrollamos herramientas prácticas para mejorar la convivencia. En Sincro Psicología, entendemos la terapia familiar como un espacio donde dar voz a todos los miembros del sistema.
Nuestro método busca identificar los patrones de comunicación disfuncionales, los roles desadaptativos y los ciclos de conflicto que mantienen el malestar. La meta no es señalar culpables, sino modificar la forma en la que la familia se relaciona, promoviendo mayor comprensión y apoyo mutuo.
Las sesiones grupales en nuestro centro están diseñadas para crear una red de apoyo donde compartir experiencias y aprender estrategias de manejo emocional en un contexto libre de juicios. Estos grupos son entornos estructurados donde, a través de la interacción guiada, se trabajan habilidades específicas como la regulación emocional, la comunicación asertiva o el manejo de la ansiedad. La dinámica grupal permite a las participantes verse reflejadas en otras, reducir la sensación de aislamiento y practicar nuevas formas de relacionarse en un entorno seguro y sostenido.
A veces, escuchar a otra persona poner en palabras lo que tú sientes, eso que tal vez no sabías cómo expresar o que incluso te daba vergüenza nombrar, ya es un primer paso hacia el cambio. Porque en ese momento te das cuenta de que no estás sola, que lo que te pasa también le pasa a otros. Compartir desde lo genuino crea conexiones reales, abre espacio para la comprensión mutua y permite empezar a mirar tu propio proceso con más amabilidad y menos juicio. Cuando te sientes acompañada, es más fácil probar nuevas formas de estar contigo y con los demás.
Partimos de la comprensión de que los conflictos de pareja suelen ser la expresión de necesidades emocionales no satisfechas, dificultades en la comunicación o heridas relacionales acumuladas con el tiempo.
Las discusiones repetidas, el distanciamiento emocional o la sensación de estar siempre en bandos opuestos no suelen indicar falta de amor, sino intentos fallidos de sentirse comprendidos o protegidos dentro de la relación.
Nuestro trabajo consiste en ayudaros a identificar las dinámicas que generan malestar, comprender qué se activa en cada uno y encontrar nuevas formas de relacionaros más conscientes y cuidadosas. Muchas parejas llegan a consulta atrapadas en patrones repetitivos de conflicto o desconexión, sin saber cómo salir de ellos.
Aquí trabajamos en varios niveles:
Este proceso no busca señalar culpables ni decidir quién tiene razón, sino crear un espacio relacional más seguro y flexible, que os permita relacionaros con mayor equilibrio, respeto y autenticidad.